La niña triste
notó algo extraño
Aquella mañana.
Como hambre que la comía.
Tomó su café
y apuró la caja de galletas
hasta ver su reflejo
en el fondo de la lata.
Miró con el ojo que le quedaba.
En su cara faltaban también
La boca, una oreja, y la nariz.
La niña triste estaba tan sola,
Que hasta ella se le estaba yendo.
Nacha García